Habla Michael: Pureza

Junio 16, 2009

 

“Hoy habla Michael.
La espada de la pureza salió de su vaina. De manera que ustedes van a observar con frecuencia como unos fracasan en el camino de la consciencia, otros quedan apegados a la materia apesar de sus esfuerzos, y también como algunos sí consiguen llegar a una consciencia más amplia. Esto último es la consecuencia natural de tener el alma abierta: alma que no se estanca en la autoreferencia o se pone en duda a si misma, pero mucho más se concentra en su verdadera tarea, la cual es dar y recibir con el corazón abierto.

Porqué hablo hoy? Porque mi espada está lista. Ella es la pura luz, ni afilada ni cortante, pero traspasa todo, todo. El rayo de mi espada penetra en cada uno, y quiénes crearon un recipiente adonde acoger la luz, serán acreditados. No importa el tamaño de la copa, es su pureza que le permite recibir la luz y darle forma. Ya seas grande o pequeño, con muchos conocimientos o más bien guiado por el instinto, demostrando grandes obras o solo pocos momentos merecedores, lo único considerado válido es el cristal dentro de ti. Si este está claro reflejarás el espiritu sin falla, reflejarás su multiplicación prismática, lo mostrarás en su camino hacia la expresión. No te sirve andar en el camino interior, si tu ojo interno no está claro, si no confías en tu intuición, si las dudas se apoderan de tu corazón y de tu pensamiento.

Ahora tranquilícense y tengan fe en el mundo adonde viven, fe en la vida, fe en el sentido de la existencia. El espíritu no les exige esfuerzos más allá de honrar sus propias vidas. Tengan confianza en sus propios pasos, en su camino que es el único que tienen. Escuchen al universo, al cielo y a la tierra. Dejen resonar en ustedes los mundos sutiles y los densos. La pureza del corazón y la claridad del ojo se producen de manera natural, cuando ustedes confían y se demuestran auténticos, cuando conocen y satisfacen sus reales necesidades, y cuando pasan a otros lo que tienen en abundancia.

Mira con ojo claro a los otros seres y reconoce en ellos el mismo espíritu que sientes dentro de ti. Siente en la comunión con el otro tu pertenencia al grande cuerpo cósmico. Cuando no consigues más pensar lo que sientes, estás en el camino correcto.
Esto les dice Michael hoy.”

(canal GB)


Soltar

Enero 1, 2009

Una de las exigencias básicas para el buscador de la sabiduría es la de abrir mano de sus apegos: importancias puntuales de su vida, logros y conquistas personales, diferencia en los valores asignados a las diversas cosas, situaciones o personas.

Desapegarse es el lema. Esto no significa caer en la indiferencia, ni dejar de prestar atención o de valorar las cosas de la vida y las personas alrededor, sino dar el mismo valor a todo y todos.

El tornillo no es menos importante que el avión, sin el no hay avión.
El ciudadano más insignificante no tiene menos valor que el presidente del estado, porque sin el no hay la nación.
La persona la más pequeña tiene el mismo significado que la más poderosa o la más genial, porque sin ella no hay la humanidad.

La visión universal, tan anhelada por los alumnos de la Luz, abarca hasta los menores detalles, cada centella entrega su vital aporte para constituir el gran Todo.

Liberado, entonces, el bastante humilde que presta la misma atención a todo que existe, que da el mismo amor a todos los seres, ya sean humanos, animales o planetas.

Desapegarse no implica una pérdida, a pesar de que nuestras emociones inmaduras así lo nos señalen.
Por lo contrario, soltar el apego a situaciones, cosas y personas significa ganarse el mundo entero. Es el mayor lucro que podemos conseguir en la vida.


Qué hacer con la Sombra

Enero 1, 2009

Parece que por nuestra condición humana estamos condenados a siempre llevar la Sombra, nuestras sombras  en la mochila, una carga pesada que resentimos en el camino hacia la Luz. La intención es reducirla hasta que desaparezca. Por esto estamos haciendo cualquier esfuerzo para aumentar el espacio de la Luz, y para nuestra alegría observamos que la sombra queda cada vez más corta. Pero después de algun tiempo, madurados en el camino, observamos también que la sombra queda cada vez más densa, más profunda. Simplemente porque somos humanos y no podemos registrar nada sin utilizar la escala de la polaridad.

Es un hecho irritante, así que buscamos una solución en el rechazo vigoroso de la oscuridad. Lógicamente no resulta, porque al negar el concepto lo ponemos automáticamente en esta misma escala polarizada, lo mantenemos en existencia a través de la negación. Bueno, podemos intentar de tapar la sombra, este es un mecanismo que aparentemente resulta bien, no vemos más la cosa, está exilada al subterráneo y desaparece de nuestra consciencia. Esta solución ilusoria da mucho trabajo a los psicoanalistas, y consume grandes cuantidades de nuestras energías por el contínuo esfuerzo inconsciente que se necesita para mantener la cosa tapada.

¿Qué hacer? Bueno, hay que enfrentar la Sombra de cara, confirmar su existencia, por muy impío que parezca en consideración de nuestro camino de Luz. Ahí está el diablo, con sus cuernos y pata de cabra. Es atroz, asustador, no sé como liberarme de la bestia. Corro más todavía hacia la luz, solo para constatar que la sombra me siguió, siendo ella una parte intrínseca de este mismo proceso.

Para liberarme de la sombra tengo de abandonar la actitud de negación, de rechazo. Necesito aceptarla, por incómodo que sea, y integrarla en mi esquema de vida. No para ejercerla, ¡bién entendido!, sino para dar a la luz en mí una oportunidad de asumir, transformar y de esta manera disolverla. La tarea consiste en vivir la sombra a través de la luz, en darle una realidad luminosa en mi consciencia, aplicandole el mismo amor y perdón que aprendí a dar a todas mis experiencias, a todas mis acciones.

Esto es humildad:  Dejar de juzgar,  dejar de evaluarnos según una escala preconcebida.  Dar lugar a la generosidad del perdón. Dejar las ambiciones de lado, dejar  de correr detrás de la Luz y, a la vez, ofrecerle un espacio seguro  dentro de nosotros. Así ella puede disolver cualquier sombra antes mismo que esta tome forma.

El llamado es de abandonar la ambición de hacer un camino de Luz a fin de poder ser un camino para la Luz.


Luz y Sombra

Noviembre 24, 2008

 

Sombra asusta a los que estamos en busca de la Luz.  Amenaza con destruir los resultados de tanto esfuerzo, de tanta disciplina que nos imponemos para mejorar la persona que somos, para tornarnos merecedores de una mirada divina. Por esto anhelamos un camino espiritual en campos de paz y armonía, atravesando bosques llenos de seres encantados que nos apoyan en nuestras hazañas a favor de la Luz. Apelamos a esta ayuda, porque sabemos que inevitablemente surgirán los desafíos, las tareas difíciles, los sustos y los miedos.

La lucha, en seguida, se convierte en el tema principal de nuestro viaje interior, la lucha contra la bestia que nos tapa la salida de la jungla, que nos fuerza a desviarnos del camino programado, del camino más corto hacia nuestra meta. Y facilmente nos sentimos desanimados, desesperanzados frente al prognóstico de que esta lucha continuará por toda la vida, ya que sabemos que la luz por naturaleza está siendo  acompañada de sombras.

La percepción humana no permite otra visión. Para ella la luz se hace visible solamente cuando se refleja en algo material, en algo lo bastante denso para que caiga dentro del rango estrecho de nuestro campo de visión, definido por la necesidad del cerebro de formular todo en conceptos tangibles para poder expresarlo. 

Pero la mente tiene otros recursos. Tenemos, esto sí, la posibilidad de ampliar su campo de percepción.  Es obvio que cualquier tipo de conocimiento ensancha nuestro “diccionario” mental y también emocional, sea a través de la erudición o por experiencias de la vida. El primer paso hacia la Luz es el aprendizaje, superando la ignorancia. Así lo enseñan ya las más antíguas culturas. 

A continuación hay que avanzar hacia los campos de la percepción más sutil, de los conocimientos no tangibles por el pensamiento, hay que aceptar que existen mundos fuera del alcance de nuestra percepción, mundos no menos reales por esto. Si yo no veo el mar desde mi ventana no significa que no esté ahí, en su lugar; si no veo los seres sutiles de luz es por mi propia limitación, no porque no existan. Cuando aceptamos este concepto, se nos abre toda una paleta de experiencias nuevas y gratificantes.

No se trata - esto hay que entender claramente - de mundos de fantasía. Son experiencias reales, las podemos captar con la percepción ampliada, la percepción de la Fe. Se traza entonces un camino de toma de consciencia: desde la percepción concreta, pasando por el pensamiento y la abstración hasta llegar a la fe, la aceptación de otras realidades. Todo está en la Luz. Y es atravesando nuestras sombras, la Sombra, la fiel acompañante de la Luz, que nos damos cuenta de estos contextos. Ella nos indica la existencia de la Luz, ella nos propone y nos pone en el camino hacia la Luz.