Tu persona y tu vida funcionan como tu casa. Sacas las cosas del armario cuando quieres usarlas, las ropas, las lozas, los libros de la estante. Luego, después de su uso, lavas y ordenas y guardas todo de nuevo. Quieres tener tus materiales cotidianos limpios, listos y a mano. El proceso es contínuo y rutinario, un tanto aburrido. Pero funciona: usar, limpiar, guardar, la vida está rolando.
Ya sabes lo que viene, la lucha eterna de las amas de casa: no dejar que se interrumpa el proceso. Impedir que se acumulen las lozas sucias, las montañas de ropas, las cosas dispersadas por toda la casa, nada a mano. Así se producen los impases.
Lo mismo vale para tu persona interior. Tienes que mover las cosas, revisar lo que has hecho, aclarar dudas y malentendimientos. Usa tus capacidades, conocimientos y talentos, no dejes que se estanquen y caigan en el olvido. Tus materiales internos deben siempre estar a mano, manténte activo y al dia en tus campos de interés. Explorate a ti mismo, por dentro y por fuera, con toda honestidad. Toma consciencia de como eres y como vives. Haz ejercicios y meditaciones para descubrir quién eres. Fluye.
Los bloqueos no te llegan desde afuera, mucho más se producen por tu propio descuido. Mueve, entonces, tu casa: usa, limpia, revisa, ordena, para tener todo a mano y funcionando.
Escrito por Gabriela
Escrito por Gabriela