Luz y Sombra

Noviembre 24, 2008

 

Sombra asusta a los que estamos en busca de la Luz.  Amenaza con destruir los resultados de tanto esfuerzo, de tanta disciplina que nos imponemos para mejorar la persona que somos, para tornarnos merecedores de una mirada divina. Por esto anhelamos un camino espiritual en campos de paz y armonía, atravesando bosques llenos de seres encantados que nos apoyan en nuestras hazañas a favor de la Luz. Apelamos a esta ayuda, porque sabemos que inevitablemente surgirán los desafíos, las tareas difíciles, los sustos y los miedos.

La lucha, en seguida, se convierte en el tema principal de nuestro viaje interior, la lucha contra la bestia que nos tapa la salida de la jungla, que nos fuerza a desviarnos del camino programado, del camino más corto hacia nuestra meta. Y facilmente nos sentimos desanimados, desesperanzados frente al prognóstico de que esta lucha continuará por toda la vida, ya que sabemos que la luz por naturaleza está siendo  acompañada de sombras.

La percepción humana no permite otra visión. Para ella la luz se hace visible solamente cuando se refleja en algo material, en algo lo bastante denso para que caiga dentro del rango estrecho de nuestro campo de visión, definido por la necesidad del cerebro de formular todo en conceptos tangibles para poder expresarlo. 

Pero la mente tiene otros recursos. Tenemos, esto sí, la posibilidad de ampliar su campo de percepción.  Es obvio que cualquier tipo de conocimiento ensancha nuestro “diccionario” mental y también emocional, sea a través de la erudición o por experiencias de la vida. El primer paso hacia la Luz es el aprendizaje, superando la ignorancia. Así lo enseñan ya las más antíguas culturas. 

A continuación hay que avanzar hacia los campos de la percepción más sutil, de los conocimientos no tangibles por el pensamiento, hay que aceptar que existen mundos fuera del alcance de nuestra percepción, mundos no menos reales por esto. Si yo no veo el mar desde mi ventana no significa que no esté ahí, en su lugar; si no veo los seres sutiles de luz es por mi propia limitación, no porque no existan. Cuando aceptamos este concepto, se nos abre toda una paleta de experiencias nuevas y gratificantes.

No se trata - esto hay que entender claramente - de mundos de fantasía. Son experiencias reales, las podemos captar con la percepción ampliada, la percepción de la Fe. Se traza entonces un camino de toma de consciencia: desde la percepción concreta, pasando por el pensamiento y la abstración hasta llegar a la fe, la aceptación de otras realidades. Todo está en la Luz. Y es atravesando nuestras sombras, la Sombra, la fiel acompañante de la Luz, que nos damos cuenta de estos contextos. Ella nos indica la existencia de la Luz, ella nos propone y nos pone en el camino hacia la Luz.