“No es nuestra intención entregar aquí argumentos racionales o resultados de largas investigaciones filosóficas. Inúmerables personas cualificadas hacen este trabajo arduo y necesario para la mente. Les agradecemos su afán y dedicación.
Más bien queremos llamar la atención a los procesos que la mente no puede captar, al flujo de las aguas que brotan de la fuente primordial de la vida. Descubrir el camino secreto de las aguas. Necesitamos encontrar entre las personas humanas receptáculos capaces de albergar algo de este tesoro que tan facilmente se escapa. Copas intactas e íntegras, mediadoras entre distintas realidades.
La luz fluye, fluye, fluye hacia abajo continuamente, mientras el sonido continua vibrando en su eterno lugar. Un firmamento separa el arriba del abajo, la nada de la multiplicidad. La luz canta y canta sin parar. La humanidad es solo un punto en el universo.”
(canal GB).
Este mensaje de los maestros es en la verdad un llamado a participar en la tarea de captar y transmitir la luz primordial, la vibración de la vida que puede sanar a todos. Propongo que todos trabajemos nuestra persona interior limpiando y refinando las emociones y los pensamientos. También debemos ajustar la persona exterior, para que sea una digna representación de quienes realmente somos. Y no me digan que no saben como o quienes son. Lo sabemos, en el fondo lo sabemos, pero nos retiene el temor de que mirándonos de cerca, y más todavía revelándonos hacia afuera tal como nos sentimos, perdemos nuestra imagen, la personalidad que frecuentemente confundimos con nuestra integridad. El trabajo interior a hacer es el de retirar las paredes entre la imagen y el núcleo de vida que sentimos en nuestro centro. Claro, esto suena ingenuo y demasiado simplista. Y es justamente esta sencillez que nos cuesta tanto. Esta cosa que es la vida no se puede delegar a un entendimiento intelectual o psicológico, mucho menos a teorías, doctrinas o especulaciones de cualquier tipo. Hay que vivirla. Las aguas de la vida fluyen en la medida que nos sometemos a la experiencia directa del mundo tal cual se presenta en el momento dado. Emociones, pensamientos, acciones, conocimientos y relaciones humanas, son instrumentos a nuestra disposición para des-cubrir la vida, no para en-cubrirla. Este es el llamado, que seamos recipientes capazes de retener y disfrutar las aguas de la vida.
Escrito por Gabriela